jueves, 10 de enero de 2008

CLIMA AFECTIVO DEL AULA.......



EL CLIMA AFECTIVO DEL AULA.

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Podemos afirmar que el juego es un instrumento transmisor de comunicacion ,altamente conductor de emociones ,que si se sabe utilizar adecuadamente se convierte en la herramienta basica para que un buen educador lleve a buen fin sus objetivos.El juego es:

1....El juego como favorecedor de relaciones.
2....La cooperación.
3....El contacto y la comunicación.
4....Las emociones compartidas.

EL CLIMA AFECTIVO DEL AULA.

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Es fundamental que el grupo-clase mantenga una buena cohesión y que dentro de él se den situaciones saludables de relaciones personales . Con ello estamos favoreciendo el desarrollo de la competencia social y creando el clima más favorable y motivador para situaciones de aprendizaje.

Son actuaciones tendentes a :
aumentar el nivel de participación del alumnado en las tareas educativas.
Decrecer la disrupción.
Mejorar la calidad de las relaciones humanas.
Conseguir mejores situaciones de aprendizaje.
Los juegos como experiencia de clase son algo más que un entretenimiento. Pueden llegar a ser fundamentales en la evolución del grupo si sabemos aprovechar las posibilidades que ofrecen. Los mecanismos que utilizan estimulan una serie de valores y crean situaciones emotivas, raramente valoradas en algunas etapas educativas.

Existen juegos de:
Presentación, de un primer contacto con el grupo.
Conocimiento más en profundidad de todos y cada uno de los miembros del grupo.
Afirmación, favorecedores del autoconcepto y su ubicación en el grupo, unas veces haciendo conscientes las propias limitaciones y necesidades, otras favoreciendo la conciencia de grupo.
Confianza, donde lo anterior deja paso a un sentimiento favorable, a una correspondencia de afectos.
Comunicación, donde se desarrollan habilidades para consigo mismo y el grupo.
Cooperación, creando prámetros grupales exentos de competitividad y jerarquía, donde cada persona aporta lo que puede y sabe y todo el mundo es necesario.
Resolución de conflictos, con un enfoque socio-afectivo, de resolución creativa y constructiva.


Siendo consciente que cuestionar la competitividad de muchos de los juegos que más gustan a los niños/as y jóvenes de hoy, supone poner en cuestión un factor muy importante de la sociedad, es necesario apostar y descubrir una forma distinta de relación y de acción para crear verdaderos espacios de resolución de problemas de poder-sumisión, de jerarquización entre los miembros del grupo, de estereotipación de roles sociales dentro de él, etc., que son la base de muchos conflictos.

Para incidir en ciertas relaciones de grupo es necesario saber cuál es el momento evolutivo y que situaciones viven, las relaciones interpersonales que están en juego y las deficiencias relacionales que existen.

Ciertos juegos, bien llevados, pueden servir para hacer conscientes algunos procesos que están latentes en el grupo y que impiden su crecimiento y permiten muchas veces el comienzo dialogado de situaciones y problemas interpersonales que afectan al clima general del aula tanto en la convivencia como en el aprendizaje.

Las actividades lúdicas que presente el docente deben responder a determinados objetivos previamente delimitados como convenientes en ese grupo-clase. Es conveniente que se siga un mismo esquema de sesión y combinar diferentes dinámicas para llegar, eso es fundamental, a una reflexión colectiva adaptada a la edad del grupo, para que cada uno exprese cómo se ha sentido, qué le ha aportado la experiencia, reconducir las distintas situaciones grupales y crear un clima de comunicación de sentimientos y vivencias.

JUEGOS DE PRESENTACIÓN: (1)


CAJA SORPRESA.
Todo el grupo en círculo. Alguien se levanta y dice su nombre "Yo soy Antonio". Luego presenta a las cuatro personas que tiene a su izquierda, empezando por la que está más lejos: "Paco, Maite, Lucía, Carmen". Según va presentando las personas se levantan y se sientan rápidamente, dando el efecto de una caja sorpresa. Luego la persona a la derecha de Antonio, hace lo mismo.
Según la edad de los participantes se puede aumentar el número de presentaciones cada vez.


ME PICA AQUÍ.
En círculo. La primera persona dice:" Me llamo Carlos y me pica aquí" (rascándose alguna parte del cuerpo, por ejemplo la nariz). La segunda persona dice: "Se llama Carlos y le pica aquí... (rascando la nariz de Carlos) "...y yo me llamo María y e pica aquí" (rascándose). Y así sucesivamente hasta completar el círculo.


EL NOMBRE, QUE TE PILLO.
Se juega deprisa y con un cartucho de papel o algo similar que no haga daño.
Todo el grupo en círculo. Alguien se coloca en el centro con un cartucho. Otra persona del círculo dice un nombre y ésta a su vez tiene que decir otro antes de que la persona que está en el centro la dé con el cartucho. Cuando alguien "es dado" antes de nombrar a otra persona, se cambia con la del centro y continúa el juego cuando la anterior al ocupar la nueva posición dice un nombre.


JUEGOS DE CONOCIMIENTO.

EL NIDO.
Se hacen grupos de 4 a 6 personas.
Cada grupo buscará un objeto que sirva de ficha. Colocará ésta sobre el papel y dibujará alrededor de ella la casilla de salida o nido. La primera que empieza tira el dado. Si sale 4, dibujará cuatro casillas a partir del nido y colocará su ficha en la cuarta. En esta casilla tiene que poner una misión/prenda (contar un sentimiento, un episodio del pasado, un viaje, un gusto, el primer beso, ...) y lo escribe junto a la casilla.
Las personas siguientes irán tirando sucesivamente el dado y cayendo en las casillas ya escritas o haciendo nuevas. Si la casilla en la que caen está vacía hace como el primer participante, define una misión/prenda sobre la que los demás que caigan hablarán.

JUEGOS DE AFIRMACIÓN


LA ESPIRAL.
El grupo forma una amplia cadena, tomados por las manos. La persona que está en un extremo comienza a girar sobre sí misma, enroscándose hasta quedar todos en una fuerte abrazo.

VUELTA A LA TORTILLA.
Se trata de conseguir que un compañero o compañera no te cambie de posición.
Por parejas. Uno de ellos/as se tiende en el suelo y tratará de que su compañero no le dé la vuelta. Para ello puede ayudarse abriendo las piernas, haciendo presión contra el suelo, extendiendo los brazos.... Después se intercambian los papeles.

LAS GAFAS.
Se precisan tantas gafas como personas en el grupo (cartulina, alambre, ...)
Consigna: se debe concentrar cada uno/a en percibir la realidad a través del prisma que suponen unas gafas ( habrá grupos de gafas con estas características: gafas de la confianza "todo el mundo confía en mí", gafas del pesimismo "todo me sale mal", gafas de la sabiduría "siempre tengo la razón", gafas de la soledad "nadie me acepta", gafas de la popularidad " a todo el mundo le caigo bien", etc.).
Se hacen actividades ordinarias, (un recreo, el comedor, algunas clases), luego se comenta cómo se ha sentido y qué ha visto a través de las gafas.


JUEGOS DE COMUNICACIÓN.


DICTADO DE DIBUJOS.
Dos grupos. A uno de ellos se le da una cartulina con un dibujo de composiciones geométricas, sencillo. Sin que el otro equipo lo vea, tienen que ir dictándoles el dibujo para que lo reproduzcan en otra cartulina.
Se comentan después las dificultades de comunicación y se compara el original y la copia.

FILA DE CUMPLEAÑOS.
Los/las participantes tienen que hacer una fila según el día y mes de su cumpleaños. Tendrán que buscar la manera de entenderse sin palabras. No importa tanto el hecho de que salga bien, como el trabajar juntos y comunicarse en silencio.

JUEGOS DE COOPERACIÓN.


UNA SILLA MENOS, UNA MANO MÁS.
Igual que el tradicional de las sillas, pero en vez de eliminar participantes, se van eliminando sillas. Al ritmo de la música se danza alrededor de las sillas. Al parar todo el mundo debe sentarse, pero tienen que hacer un sitio al compañero/a que sobra. Así hasta quedar con 4- 5 sillas en las que todos y todas deben quedar de pie, sin tocar el suelo y cantar juntos una canción.
ZAPATOS VIAJEROS.
Cada participante se quita un zapato y lo coloca en un montón. Después todo el mundo coge un zapato cualquiera y sin soltarlo hace un corro, agarrados de la mano. Se localiza a la persona a quien pertenece el zapato y todos y todas intercambian sus zapatos sin romper el círculo.

LA MÁQUINA HUMANA.
Explicar a todo el grupo participante que van a construir una máquina usando sus cuerpos. Empiezan dos en el centro que asumen una postura determinada con un movimiento y sonido de maquinaria. Después otros cinco se adelantan para unirse a esos dos compenetrando movimientos. Y así todos. Al final todo es un conjunto móvil.








RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS.


PASILLO DE CORTESÍA.


Se forma un corro (debe ser el grupo número par). Se trata de imaginar una cuerda desde un/una participante hasta otro u otra. En el punto diametralmente opuesto. Se supone que la cuerda es el conflicto que enfrenta a los dos.
Se hacen los siguientes juegos mímicos:
Tensar la cuerda.
Tirar fuerte un lado, el otro se resiste.
Tira más fuerte el otro lado, encontrando resistencia.
Tras algunos forcejeos, la cuerda se rompe, cayendo ambos al suelo. Se ha roto la posibilidad de diálogo.
Se recompone la cuerda, pero esta vez solucionan el problema acercándose uno a otro, mano a mano sobre la cuerda.
Una vez que se encuentran, cambian de lugar en el corro sin chocar con los demás, pidiendo y dejando paso cortésmente.


DRAMATIZACIÓN: QUEREMOS LO MISMO.
Salen dos voluntarios/as y el monitor les presenta una situación conflictiva (Los dos montan en el autobús y sólo hay un asiento libre. Las dos personas encuentran argumentos para querer sentarse) . Al oído se les da una primera consigna igual para los dos de que no "desean solucionar el problema". Empieza la dramatización conforme ellos vayan improvisando. Al poco se les da al oído, a uno que intente llegar a una solución, al otro que se resista y siga en sus argumentos si puede.
Los demás sirven de observadores. Se comenta después la solución que han encontrado y lo que han experimentado.

miércoles, 9 de enero de 2008

LA CONVIVENCIA ESCOLAR........

El propósito de este trabajo es poner de manifiesto las múltiples cuestiones que inciden en la construcción de un sistema de convivencia en la escuela. Es ésta una tarea que requiere la consideración de distintos factores y aspectos que inciden en el desarrollo de las acciones necesarias que permitan alcanzar el propósito buscado: instaurar el sistema de convivencia escolar que posibilite acompañar el crecimiento de los niños adolescentes y jóvenes, promoviendo su desarrollo como sujetos de derecho y responsabilidad, es decir ciudadanos. Sin embargo, la experiencia frecuente de muchas instituciones educativas, ha demostrado - y demuestra - que la implementación del sistema de convivencia no es fácil ni sencillo y por eso queda postergado, suspendido, olvidado o abandonado. Me interesaría exponer y desarrollar en este trabajo algunas reflexiones y propuestas sobre la convivencia escolar como una construcción cotidiana, reconociendo que es una tarea compleja, pero es necesaria y posible y se constituye en una rica y valiosa experiencia educativa, dado que el aula y la escuela son los primeros espacios públicos de participación de las jóvenes generaciones.


Cuestiones referidas al compromiso social de la escuela:
La escuela, como institución educativa, es una formación social en dos sentidos: está formada a partir de la sociedad y a la vez expresa a la sociedad. Lo que se habla en cada escuela, es el lenguaje particular de la sociedad. Por tal motivo, no es ajena a la profunda crisis socio política en la que estamos inmersos y que como ciudadanos nos afecta.


En este contexto, la escuela en general, está seriamente cuestionada porque no responde a las demandas, no prepara para este nuevo orden, no asegura mejoras. No obstante esto, y aún con estas fallas y carencias, es la institución social que sigue nucleando a un significativo número de niños, adolescentes y jóvenes. Por ser una institución pública, está sometida y padece los efectos producidos por la crisis social que la atraviesa, e incide tanto en la singularidad de cada uno de los actores como también en el colectivo institucional que conforman, y se pone de manifiesto en problemáticas concretas y observables: el miedo a un futuro incierto, el temor a estar cada vez peor, la vivencia de desolación, el debilitamiento de vínculos de solidaridad y amistad, la pérdida de relaciones institucionales, de grupos sociales de pertenencia y referencia; en realidad se trata de una progresiva pérdida del sentido de la vida. Estas pérdidas son carencias que afectan, limitan y someten a los niños, adolescentes y jóvenes, como sujetos de derecho en su condición y dignidad humana.


Siendo conscientes de esta realidad adversa, que se impone a nuestros alumnos, especialmente a aquellos con más limitaciones que posibilidades, con más carencias que logros, es fundamental que el tiempo que transcurren en la escuela durante su niñez y adolescencia, sea considerado por ellos, como un tiempo y un espacio valorizado, un tiempo de crecimiento, de creatividad, que favorezca la construcción de su subjetividad. Para ello la escuela debe generar, facilitar y promover tiempos y espacios para que pueda circular la palabra y no los silencios, el diálogo y la discusión y no la sumisión y acatamiento, el análisis y la reflexión sobre las acciones impulsivas y las actuaciones violentas.
La función socializadora de la escuela se manifiesta en las interrelaciones cotidianas, en las actividades habituales; también se hacen explícitas en las charlas espontáneas o en discusiones y diálogos planificados para reflexionar sobre esas interrelaciones, para reconocer los acuerdos, las diferencias, las formas de alcanzar el consenso, de aceptar el disenso. Sólo de esta manera se aprende a convivir mejor. Una escuela que intenta responder a su cometido de ser formadora de ciudadanas y ciudadanos, comprometidos crítica y activamente con su época y mundo, permite el aprendizaje y la práctica de valores democráticos: la promoción de la solidaridad, la paz, la justicia, la responsabilidad individual y social. Estos se traducen en las acciones cotidianas que transcurren en el aula, en la actitud comprensiva y educadora de los adultos que son los responsables de la formación de las jóvenes generaciones, por eso, el desafío de toda institución educativa es convertirse en propulsora de procesos de democratización y participación. Sin lugar a dudas si la escuela puede hacer ésto - de hecho muchas de las escuelas lo hacen y lo hacen bien - está dando respuesta a una de las demandas más requeridas por la sociedad.


Cuestiones referidas a la convivencia escolar y los aspectos. pedagógicos:
La convivencia escolar, desde este ángulo, alude, fundamentalmente, a uno de los temas básicos de la pedagogía: el aprendizaje, es decir, el proceso por el cual un sujeto adquiere o desarrolla una nueva conciencia y conocimiento, que le proporcionan nuevos significados.


A partir de esta idea, surgen algunas preguntas que intentaré responder en el desarrollo de este apartado. Son las siguientes:
¿es posible un adecuado aprendizaje sin una adecuada convivencia ?
¿se puede lograr una buena convivencia sin aprendizaje?
¿qué significa aprendizaje de la convivencia?
¿qué función, qué lugar le corresponde a la escuela en relación a convivencia y aprendizaje?


Comencemos a responder.


Para que el aprendizaje sea posible, los intercambios entre todos los actores de la institución (alumnos, docentes y padres, ¿por qué no?) que comparten la actividad en la escuela y que conforman esa red de vínculos interpersonales que denominamos CONVIVENCIA deben construirse cotidianamente, mantenerse y renovarse cada día, según determinados valores. Sólo cuando en una institución escolar se privilegian la comunicación, el respeto mutuo, el diálogo, la participación, recién entonces se genera el clima adecuado para posibilitar el aprendizaje.
Convivencia y aprendizaje, pues, se condicionan mutuamente. La causalidad circular permite comprender la interrelación entre ambos: cada uno es condición necesaria (aunque no suficiente por sí solo) para que se dé el otro.


Para comprender mejor esto, pensemos en algunas de las escenas escolares: una clase en la que el profesor trasmite conocimientos desactualizados, o sobreabunda en detalles, o se va por las ramas, o utiliza una metodología inadecuada ( o todo esto junto),y además explica los experimentos, no los hace, "lee y dicta" apuntes y/o "toma lección en el frente", genera desinterés, abulia, apatía - que generalmente termina en indisciplina , primero pasiva pero luego es activísima e incontrolable. Estos tipos de actitud, no permiten la apropiación de los conocimientos, es más operan en contra.


Si seguimos con ejemplos, hay otro tipo de clases en la que los alumnos están activos, pero en actividades dispares y ajenas a la clase. Esta hiperactividad, resultado del desinterés de los alumnos, reforzados por la falta de autoridad del docente, genera un clima de confusión, de caos, que no permite el proceso de enseñanza - aprendizaje. En ambos casos, además de no "apropiarse de contenidos curriculares", la interrelación docente - alumno está severamente perturbada, los vínculos estrechamente ligados a la tarea no se consolidan, esto incide negativamente en la convivencia, la debilita seriamente. Es decir el proceso de enseñanza - aprendizaje está empobrecido - y en muchos casos ausente - tanto en lo que se refiere a contenidos curriculares como aspectos vinculares, pues lo vincular se aprende y se aprehende vivencialmente a través de la tarea. De lo expresado, concluimos que: los procesos pedagógicos y la convivencia institucional están indisolublemente vinculados entre sí.


Deseo enfatizar que, también se considera aprendizaje significativo, a todas aquellas otras acciones no académicas, que son propias del quehacer de la escuela y están estrechamente ligadas al proceso de socialización: la comunicación, el diálogo, el respeto mutuo, la participación, el compromiso. Todas ellas serán palabras carentes de significado, vacías de contenido, si no se las reconoce en actos, si no se las vivencia. Para que cada uno pueda apropiarse de estos "contenidos para la vida" hay que probarlos, ensayarlos, ejercitarlos, practicarlos, repetirlos, es decir, vivirlos en el quehacer cotidiano de la vida escolar.




¿Cómo se aprende a dialogar?

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Sin lugar a dudas la respuesta es: dialogando. Y aquí es fundamental la tarea del docente adulto, cuya función es acompañar, es escuchar, nada más y nada menos que eso: acompañar y escuchar comprensivamente al otro, con mayor o menor grado de especificidad, según la función que se desempeña en la institución educativa, para que el alumno, niño, adolescente o joven, vaya transitando y descubriendo el camino, su camino.
Acompañar y escuchar, es presencia, presencia que implica, según el educador brasileño Antonio Gomes Da Costa,
receptividad, apertura hacia el alumno, estar dispuesto a conocerlo y comprenderlo respetando su intimidad, su privacidad.
reciprocidad no basta con estar expectante, sino también en responder con actitudes, con palabras, con gestos,
compromiso que es la responsabilidad que se asume en relación con el otro, en este caso con el alumno.


De esta manera se aprende a dialogar, y a generar vínculos no sólo con quiénes comparto gustos e ideas, sino también con aquellos cuya postura ante la vida es distinta, quizá opuesta a la mía y con quien tengo que convivir cotidianamente y muchas veces compartir tareas.


Esto nos remite a la solidaridad: otro "contenido fundamental", que también se aprende y ejercita en la escuela en general y en la secundaria en especial. En pocas etapas de la vida se es tan solidario como cuando se es adolescente. La solidaridad es lo que me compromete como SUJETO con el “OTRO” también SUJETO. Pero para llegar a ser solidario se sigue un proceso; en el que hay momentos en los que el niño / adolescente suele homologar solidaridad con complicidad, pero esto es una etapa, un momento de ese proceso en la vida de nuestros jóvenes estudiantes . Considerar y analizar estas situaciones facilitada mediante, el diálogo y la reflexión con la intervención del adulto responsable, permite pasar de la complicidad (indiscriminación y anomia) a la solidaridad ( compartir con otro u otros conformando una red, un colectivo) cuyo objetivo es el bien común.


¿ Cuántas veces en pro de lo que como adultos consideramos justos ideales, les pedimos su solidaridad para con nosotros; los arengamos , los persuadimos seductora o carismáticamente para que digan la verdad en relación a algún incidente con sus compañeros, aún cuando esa verdad sea una delación?. Pero hay que decir la verdad, ahora, aquí y porque yo lo digo. ¿Esta actitud tiene algo que ver con el concepto de verdad?¿qué lo liga a la idea de solidaridad?


Esto también lo enseñamos( y lo aprendemos) en la escuela por estar en relación con otros. Es muy interesante lo que dice al respecto Humberto Maturana: "Educar se constituye en el proceso por el cual el niño, el joven o el adulto convive con otro y al convivir con el otro se transforma espontáneamente, de manera que su modo de vivir se hace progresivamente más congruente con el otro en el espacio de convivencia. Si el niño, joven o adulto no puede aceptarse y respetarse a sí mismo, no aceptará ni respetará al otro. Temerá, envidiará o despreciará al otro, pero no lo aceptará ni lo respetará y sin aceptación y respeto por el otro como un legítimo otro en la convivencia no hay fenómeno social”


Obviamente, hoy, la escuela no desconoce estos hechos y, por esto, se ocupa de que quienes ingresan a ella permanezcan el tiempo necesario allí. Pero si esta retención e integración a la comunidad escolar no está mediada por el encuentro con el conocimiento y la aventura del saber, la escuela no cumple con el cometido para el que fue creada y se convierte en una instancia, ya no de retención, sino de detención del proceso de crecimiento y de socialización, que permite el tránsito y la transformación del cachorro humano en sujeto de derechos y responsabilidad (es construcción de la ciudadanía).




¿Qué significa aprendizaje de la convivencia?

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En realidad, se trata de un doble aprendizaje. En primer lugar, la convivencia se aprende. Es más, es un duro y prolongado -hasta podríamos decir, interminable- aprendizaje en la vida de todo sujeto, pues:
sólo se aprende a partir de la experiencia.
sólo se aprende si se convierte en una necesidad.
sólo se aprende si se logran cambios duraderos en la conducta, que permitan hacer una adaptación activa al entorno personal y social de cada uno.


Por otra parte, la convivencia enseña. De ella se aprenden contenidos actitudinales, disposiciones frente a la vida y al mundo que posibilitan el aprendizaje de otros contenidos conceptuales y procedimentales.


Los principales determinantes de las actitudes se entienden en términos de influencias sociales. Las actitudes se trasmiten a través de la expresión verbal y no verbal. La institución educativa, aún cuando no se lo proponga, no se limita a enseñar conocimientos, habilidades y métodos. Va más allá. La escuela contribuye a generar los valores básicos de la sociedad en la que está inserta. Los valores de la escuela influyen sobre los alumnos. Muchos de ellos están claramente explicitados en el ideario institucional, en tanto que otros están íntimamente ligados a la identidad institucional, y son los que vivencian diariamente; sobre estos principios se construye y consolida la convivencia.


Los valores constituyen un proyecto compartido que da sentido y orienta la formación de actitudes en la escuela. La escuela espera de sus actores una serie de comportamientos adecuados a los valores que inspiran el proyecto educativo. Para ello deben incorporarse normas. La meta máxima será que éstas sean aceptadas por todos los actores como reglas básicas del funcionamiento institucional, que se comprenda que son necesarios para organizar la vida colectiva. Si esto se logra, se logró la interiorización de las normas.




¿Cómo se aprende la convivencia?

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Para aprender a convivir deben cumplirse determinadas procesos, que por ser constitutivos de toda convivencia democrática, su ausencia dificulta (y obstruye) su construcción; simplemente las enumero, pues serán desarrolladas más adelante.


Interactuar (intercambiar acciones con otro /s)),
interrelacionarse; (establecer vínculos que implican reciprocidad)
dialogar (fundamentalmente ESCUCHAR, también hablar con otro /s)
participar (actuar con otro /s)
comprometerse (asumir responsablemente las acciones con otro /s)
compartir propuestas.
discutir (intercambiar ideas y opiniones diferentes con otro /s)
disentir (aceptar que mis ideas – o las del otro /s pueden ser diferentes)
acordar ( encontrar los aspectos comunes, implica pérdida y ganancia)
reflexionar ( volver sobre lo actuado, lo sucedido. “Producir Pensamiento” – conceptualizar sobre las acciones e ideas.)




Todas estas condiciones en la escuela se conjugan y se transforman en práctica cotidiana a través de proyectos institucionales que resulten convocantes y significativos para los actores institucionales, y también respondan a necesidades y demandas institucionales. Estos proyectos incluyen y exceden los contenidos singulares de las asignaturas, la tarea nuclea a los distintos actores y como consecuencia de ello, las relaciones cotidianas y rutinarias se modifican, varían los roles y cada integrante asume nuevas responsabilidades, se incrementa el protagonismo de todos los participantes. La actividad tiene sentido y significado para quienes la ejecutan, pero también la tiene para sus destinatarios; alcanzar las metas propuestas es el cometido compartido, se incrementa la responsabilidad y el sentido de pertenencia. Esta propuesta impregna a toda la institución que, sin "trabajar específicamente la convivencia", aprende "a convivir, conviviendo ".


Confirma lo enunciado en esta presentación la experiencia de muchas escuelas, que en distintos lugares - algunos muy distantes y solitarios - desarrollan distintos tipos de proyectos. En dichas escuelas "los problemas de convivencia" no existen como obstáculos sino que se transforman en un desafío a la creatividad, entendiendo que ser creativo es dar respuestas
variadas, diferentes y diversas a situaciones habituales y reiteradas que necesitamos modificar, mejorar. De esta manera la energía requerida para “solucionar el problema” se canaliza constructivamente no sólo para la realización personal sino para el logro del bien común.